- Agrupación por soporte
- 1922
Parte de FONDO FOTOGRÁFICO
Hay que advertir, aunque sea de paso, que no hay gente como la de que trato que sea más proclive á sentir el escándalo farisaico, en un afán á ver malicia en todo y en un general manifiesta mala intención, tan patentizada en estas malévolas habladurías. ¡Cuánto gozan los tales en destruir la más intachable reputación! ¡Qué placer más incomprensible el de sembrar la duda y la discordia! ¡Con qué deleite tan mal sano se acojen(sic) en estas tertulias las más absurdas patrañas, con tal de que puedan ser perjudiciales para alguien, alto o bajo! Conozco á uno de estos detractores (por cierto persona de carrera) que adquirió ¡aun en Chismópolis! tan grande y merecida fama de hablar mal de todo el caía bajo el filo de sus archifemenina tigera (sic), que cuando en una oración, y por rarísima excepción en tal caballero habló bien y elogió á una persona, motivaron tales elogios las críticas posteriores del auditorio, por pensar y raciocinar así: «—¿Qué habrá entre ellos, si Don Fulano, que habla mal de todo el mundo, habla bien de este? ¿Porqué será esto?», es decir, que las alabanzas de tan encallecido numerador? manchaban aún más que sus críticas. Es muy grande, repito, el placer que estos infortunados detractores experimentan en pulverizar toda relación santa buena, pero cariñosa entre dos personas, y en infamar á los que hacen objeto de sus críticas. ¿Qué se toma cariño á un niño pequeño y se le quiere proteger? Es que es hijo del protector, según estas infames críticas y hasta se llevan en cuenta los meses de la gestación, á ver si pueden aportar un nuevo indicio. ¿Que el protegido es un joven? No hay entonces duda para estos indignos habladores: es que entonces median entre protector y protegido relaciones homosexuales, y hasta hay quienes dicen haber presenciado ambos actos torpes, que de ser ciertos, se hubieran seguramente realizado con la clandestinidad correspondiente (y esto sin perjuicio frecuentemente de que el detractor esté dispuesto á que su hijo suplante al criticado protegido, aun en los vergonzosos actos que le atribuye con tal de medrar con tal protección), ó bien si la edad de ambos lo permite, también se atribuyen relaciones de paternidad. Para estos individuos no hay cariño puro y espiritual, en todo tiene que aparecer la más casual concupiscencia. Y excuso decir que en todo se compromete gravemente la honra de las mujeres, á cuya costa se quiere explicar todo. Ni hay mujer honrada, ni relaciones puras y santas entre hombres y mujeres, si aun entre personas del mismo sexo para estos depravados maldicientes que á semejanza de los fariseos, ven la paja en el ojo ajeno, pero no la viga en el suyo; pues la mayor parte de los que en todo ven casos malos y hablan así, tienen, y no poco, por que callar, pues unos están amancebados, otros son jugadores, los hay que son maridos...
Fotografía 271: Peñasco de Yuyú. 1922. Firmado a mano por F. Soroa. Tamaño: 6,2 x 10,5 cm.
Fotografía 272: El Peñasco de Yuyú. Firmado a mano por F. Soroa. Tamaño: 6,2 x 10,7 cm.
Fotografía 273: Frente al merendero de Navarro. 1922. Firmado a mano por F. Soroa. Tamaño: 6,3 x 10,8 cm.
