- Agrupación por soporte
- 1922
Parte de FONDO FOTOGRÁFICO
(...) sacramental, gloria de la Iglesia y del sacerdocio católico. Dan, si su nombre para las listas de asociaciones piadosas (que hay cuatro: Apostolado de la oración, Hijas de María, Nuestra Señora del Carmen y la Soledad), pero por pura fórmula, viéndose la Iglesia vacía (aunque es pequeña, resulta por desgracia sobrado grande para estos feligreses), fuera el uso en su madera. Inútilmente se han afanado los años anteriores párrocos tan celosos como los señores García Roldán, Marín y Zamora y se afana el celosísimo actual St. Guerrero; solo una intervención sobrenatural es capaz de derretir el hielo de esta funesta indiferencia y deshacer las nubes de tan inexplicables prevenciones, pues hasta resulta nada temerariamente dudosa la eficacia de las misiones, tan fructíferas en otros sitios.
La irreverencia es notable en la iglesia; hay quien ni siquiera se arrodilla al alzase las Sagradas Especies ni al dar la comunión. Los pocos hombres que asisten a Misa solo en el momento culminante, o hacen una grotesca genuflexión con una sola rodilla, o se limitan a una no menos antiestética inclinación. Burlando la vigilancia del párroco, no es raro que se fume en la nave lateral; se habla (y de todo), se ríe, hasta se ha bailado, y hasta dos mujeres han convertido en plazuela el lugar sagrado peleándose allí. ¿Quién puede saber hasta qué extremo habrá llegado la profanación? Iguales irreverencias se observan en las procesiones, y como he dicho repetidas veces, solo se ve piedad verdadera en el numeroso acompañamiento del Santo Viático. El respeto al clero, como personas sagradas, es nulo; se respeta a la persona, no al ministro del Señor, nadie designa al párroco, como en todas partes se le llama, con la denominación de «señor cura», sino que se le llama simplemente «Don Fulano». Es frecuente que los niños pequeños se asusten y lloren al acercáseles un sacerdote, pues las madres convierten en «bú» y en «coco» a quien precisamente representa a Aquel que tiene sus delicias en estar con las almas puras, y que dijo: «Dejad que los niños se acerquen a mí». Muchas veces se ha alzado injustificadamente (...)
Fotografía 176: Playa del Canal. Firmado a mano por F. Soroa. Tamaño: 6 x 10,6 cm.
Fotografía 177: Camino de la Reya. 1922. Firmado a mano por F. Soroa. Tamaño: 4,9 x 9,4 cm.
Fotografía 178: Playa del Canal y peñasco del Chinchorro. Firmado a mano por F. Soroa. Tamaño: 6,2 x 10,7 cm.
Fotografía 179: Playa del Canal. 1922. Firmado a mano por F. Soroa. Tamaño: 6 x 10,9 cm.
