familia de Gómez y algunas otras, que veían con manifiesta y explicable repugnancia la preponderancia naciente del elemento forastero de la Compañía Metalúrgica, que elipsaba? su justa y anterior hegemonía, creyeron encontrar en D. Sebastián Perez un contrapero á la invasión extraña de la absorbente compañía, por su calidad de diputado, calculando con el desconocimiento de la realidad é ignorancia de mundo (creyéndose todo lo contrario) características de los naturales de este Puerto, de que ya me he ocupado extensamente en otro lugar de esta obra; y aprovechando que este Sr. Pérez y mi madre vinieron á veranear este año y al siguiente á su nueva casa de la isla de Adentro, le (...) en obsequios (cosa muy rara en esta población, donde solo se hacen con miras muy interesadas), recordando una góndola regalada a D. Sebastián Pérez por los Sres. Gómez y una pareja de..., y le presentaron en abierta oposición á la Compañía Metalúrgica. Fuese por instigación de los Sres. Gómez (antiguos amigos de los Sres. Mulet) ó fuese buscando la protección de que se hallaba huérfano desde la muerte de mi padre, ello fué que el buenísimo pero cándido ayudante de Marina D. Martín Mulet se unión íntimamente con D. Sebastián Pérez y fué su administrador de las salinas y hasta convirtió en ordenanzas de este señor á los dos cabos de mar (Manuel Meca y Cristóbal Lorente) que había a la sazón en el Puerto. Recuerdo muy bien que D. Marín Mulet, siempre deferente y respetuoso con nosotros, pidió consejos á mi madre sobre el particular, y mi madre, señora de mucho mundo y clarísimo talento, se los dió en el sentido de que obrase con mucha cautela, pues siempre es el último mono el que se ahoga. Pero la buena fé, inexperiencia de la vida é imprudente formalidad del Sr. Mulet, unidos á la influencia de los Sres. Gómez y de su propia madre Dª Catalina Chumilla (aun recuerdo una copla inspirada por esta, que cantaba la simpática niña, hija segunda de D. Martín, Isabelita: "A Don Sebastián le canto - que vino por las salinas - le trajo la Providencia - pa su mamá Catalina") le hicieron tomar ciegamente el partido por D. Sebastián contra la Metalúrgica, con el pretexto (tal vez creído como verdadero en su ilusoria buena fé) de favorecer los intereses locales y, sobre todo, los de los pescadores cuando precisamente les eran, á decir verdad, beneficiosos los proyectos de la Metalúrgica en sus obras ampliatorias en que aun estaba, como sucede con el puerto de pescadores (Puerto Piojo), construido años después en el gachero comenzando en el desaparecido monte Caracol, á cuya obra el gachero fué á la que más se opuso D. Martín Mulet, precisamente por ser la autoridad local de Marina y estar aun en obras de ampliación la fábrica en pleno litoral, por lo que el desgraciado Sr. Mulet tenía que dar la cara, y se oponía sistemáticamente á los proyectos de la Metalúrgica con el pretexto arriba indicado. Ya el año 1888 pudo percatarse D. Sebastián Pérez de que no tenía poder suficiente para luchar contra la Metalúrgica y, hombre de claro talento, no volvió á aparecer más por el Puerto los veranos, que era cuando había ido los dos años anteriores, confiando su representación en las salinas al Sr. Mulet, que excesivamente adicto á él y excitado por los enemigos de la poderosa CFompañía, seguía haciendo la oposición sistemática á esta. En honor de la verdad, herr Ernesto Grérf? agotó todos los medios posibles para que cediese en su cerrado criterio y, mirando por sus propios personales intereses, dejase de hacer una oposición que solo perjuicios le podía proporcionar; hasta dió colocación en las oficinas de la fábrica a su hermano D. Pablo Mulet. Todo fué inútil; y entonces, el año 1891, consiguió la Metalúrgica (cuyo abogado era en Madrid D. Segismundo Moret) el traslado de D. Martín Mulet, que fué cayendo de desgracia en desgracia, hasta volver al Puerto el año 1900 en la última miseria, teniendo á gran dicha ser revisor en el ferrocarril del Puerto á Mazarrón en el año 1902 y morir como escribiente de la Capitanía del Puerto el 1906, él que había sido dignísimo y respetado ayudante de Marina allí mismo. ¡Terrible y triste lección, que enseña á saber vivir! Ya para nada, desde el 1889 vuelve á sonar en el Puerto D. Sebastián Pérez.
Hacia el 1885 en un final parece que se creó en el Puerto una logía masónica, que celebraba sus reuniones en la casa que es hoy del Pósito Pescador. Se estaban nombres de afiliados á esta tenebrosa sociedad secreta, entre ellos Ginés Méndez (á quien se daba como presidente), Juan Antonio García, Javier Hernández y hasta (lo que me cuesta trabajo creer) los Sres. Mulet; más bien por ignorante ambición de metro? que por abominables fines de la masonería; pero esta no dejaría de hacer sentir su nefasta influencia, contribuyendo á la indiferente (...) de...