...mente por el prestigio de su hermoso uniforme; procuró que todos cumpliesen con su deber en una palabra, aunque por su enfermedad cometió algunas arbitrariedades, que le proporcionaron numerosos disgustos y general antipatía, se puede decir de él, como su mayor elogio, que era un caballero, como sus antecesores los Sres. Alessón y Gaztambide. Otra nueva reforma de las plantillas de Marina permitió otra vez á oficiales graduados de cuerpos subalternos el desempeño de estos destinos. El Sr. Cano fué sucedido por un Sr. Munuera, oficial graduado de Infancia de Marina, que pasó completamente desapercibido y este fué reemplazado el 1919 por D. Gregorio Fernández Ballesta, natural del Puerto, procedente del cuerpo de condestables y alférez de navío graduado actualmente, pues al escribir esto sigue desempeñando la Ayundatía de Marina del puerto. Es persona de claro talento y muy amable y fino, cuya otra principal es el establecimiento en esta localidad del Pósito Pescador, inaugurado el 1920 á costa de no pequeños disgustos; y ha decorado notablemente su oficina, que desde el cese de D. Martín Mulet, ha ido variando de domicilio, por haber vendido al desaparecer el Gremio de Mareantes su casa, que hoy es de la propiedad del contramaestre de la fábrica de fundición D. Pedro Roth. Si el Sr. Fernández Ballesta fuese más enérgico, se emancipase de la dominadora influencia del párroco actual Sr. Guerrero y prescindiese del desacreditado sistema de los paños calientes, sería un perfecto funcionario. Es el primer ayudante del Puerto que ha logrado tener como ordenanza un marinero de la Armada. El antiguo cabo de mar ha sido reemplazado desde el tiempo de D. Juan Cano, por un contramaestre, que ahora se llama por un mero cambio en el nomenclator oficial, celador de puesto, habiendo sido el último Francisco Andreu, que desempeñó por orden superior y muy contra el gusto del Sr. Fernández Ballesta, el cargo de inspector del Pósito Pescador.
En el orden eclesiástico, muerto el cura rector D. Juan Antonio Yúfera el año 1890, le sucedió el totanero D. Diego Martínez Carlos, persona agradabilísima, que fué reemplazada a fines de 1893 por D. Antonio Álvarez Caparrós (Actual provisor de la diocésis de Cartagena); era este señor muy joven, y no dejó huellas de su paso por la parroquia, aunque contó con grandes simpatías en los elementos afines á la Compañía Metalúrgica, de la que fué un fiel servidor. Le sucedió en 1895 D. Francisco García Roldán, el más celoso cura que hasta entonces había tenido el Puerto y que fué hasta su muerte excelente amigo nuestro; él hizo importantes obras en la iglesia, que estaba hundiéndose, logrando además importantes donativos de mi madre y de mi tía Dª Adelaida Juan; fundó la Asociación del Apostolado de la Oración, y fomentó las antiguas del Carmen é Hijas de María que estaban casi muertas; celebró importantes funciones religiosas en las que se manifestó muy ilustrado y elocuente predicador; tuvo gran cuidado en tratar con preferencia á las personas más dignas y piadosas, huyendo de las tertulias tan equívocas de la localidad, y siendo enérgico defensor del fuero eclesiástico; en una palabra, hizo cuanto pudo para sacar á sus feligreses de su funesta atonia religiosa, de lo que, en honor a la verdad, parece que no se preocupan gran cosas sus antecesores; así es que al dejar el cargo por haber obtenido en propiedad mediante oposición la parroquia de Santa María de Nieva el año 1899, dejó la memoria correspondiente á un párroco celoso, trabajador, ilustrado y prudente, que sabía ser enérgico cuando así convenía. No fué, desgraciadamente, continuador de su conducta su sucesor D. Juan Antonio Cayuela y Daza? (muy conocido en el Puerto por haber veraneado en su playa años atrás y ser natural de Alhama) pues aunque carece de exactitud muchísimo de lo que se le ha atribuido, no cabe duda que fué apático y descuidado. Dejó la parroquia en el comienzo del 1904, reemplazándole el por todos conceptos dignísimo, virtuoso y simpático D. Domingo Marín y Navarro, muy amigo nuestro ese entonces; continuó en todo la marcha del Sr. García Roldán; hizo en varias ocasiones importantísimas obras mejorando la iglesia; obtuvo importantes donativos de mi madre y de mi tía Adela; fomentó en cuanto pudo la piedad; practicó valientemente la palabra de dios (lo que le proporcionó ser atropellado en pleno púlpito por un grosero analfabeto) en la iglesia y en las conversaciones; hizo respetar con la debida energía el fuero eclesiástico, á costa de muchos sinsabores y disgustos; acudió al lecho de los moribundos; a semejanza del Sr. García Roldán, jamás prostituyó su sotana asistiendo á esas tertulias, tan numerosas en el Puerto, en que la caridad, la pureza, la seriedad y el buen gusto salen...