Mostrando 18670 resultados

Descripción archivística
Imprimir vista previa Ver :

7761 resultados con objetos digitales Muestra los resultados con objetos digitales

111

Equipo de futbol, equipaciones de muebles Santo Tomás

111

Y esta versatilidad é inconstancia se nota también, y de un modo bien tangible, en el orden personal. Despierta grandes simpatías, y exagerados (y en ocasiones completamente injustificados loares) una persona, y se la eleva á la región de las nieves perpetuas, unas veces, repito, merecidamente, y otras solamente porque sí; y de pronto, por un fútil motivo, y hasta sin él y también porque sí, cae el ídolo del pedestal, y las más ciegas alabanzas anteriores se convierten en crueles críticas, sarcasmos, oprobios y calumnias. Muy presente deben tener los que hoy son objeto de tales inconsistentes entusiasmos lo ocurrido el año 1908 con el entonces cura del Puerto, y tomarlo como utilísima y preventiva lección. Dicho señor, que llegó al Puerto el 1907, era queridísimo de sus feligreses (que no por eso se hicieron por cierto más devotos ó religiosos); despertaba una verdadera locura de entusiasmo, que en honor á la verdad y hablando con la mayor imparcialidad, no había merecido por ningún título. El verano del año 1907, cuando yo le conocí, admirado de las frases tan apasionadamente encomiásticas que le dirigía delante de mí en la sacristía uno de los detractores de peor lengua de localidad, no pude por menos de decirle, como perfecto conocedor del personal, ó tal vez inspirado en aquel momento por espíritu profético: «—¡Ojalá el próximo verano, señor cura, vuelva á oír V. los mismos elogios!». Y en efecto, cuando volví al Puerto el verano siguiente, ya no estaba en el Puerto aquel infortunado sacerdote; sus mismos apasionados admiradores del año anterior le habían hecho saltar, después de provocar un vergonzoso expediente; y todo por un grave chisme, injustificado y temerario, basado solo en una apariencia que nada tenía de real; ó que si (lo que no creo) lo hubiera tenido, era de imposible prueba. ¡Caro pagó aquel señor cura su inexperiencia y su desconocimiento del carácter de sus feligreses! Pero dejó en cambio circunstancias, escarmentado en cabeza agena y recordando el refrán castellano: "Cuando las barbas de tu vecino veas pelar, echa la tuya á remojar".

Otras veces ocurre al contrario. Persona ó institución censurada y criticada, se convierte, y generalmente solo porque si en objeto digno de las turificaciones

Fotografía 354: Calle Alta. Firmado a mano por F. Soroa. Tamaño: 6,2 x 10,6 cm.
Fotografía 355: Calle Alta. 1917. Firmado a mano por F. Soroa. Tamaño: 6,1 x 10,7 cm.
Fotografía 356: Calle Alta. 1917. Firmado a mano por F. Soroa. Tamaño: 5,6 x 10,8 cm.
Fotografía 357: Escalera entre las calles Alta y del Progreso. 1922. Firmado a mano por F. Soroa. Tamaño: 10,1 x 5,9 cm.

112

Tres niños con uniforme de la OJE (Organización Juvenil Española). Insc. en reverso: Tico, Ginés Martínez y Antonio López, 1955. Sello Foto García

Foto García

112

de un personal, tan fácil en canonizar como en deshonrar y abatir; como sucedió con el antes citado sacerdote, que tales oprobios y contumelias llegó a óir , antes de abandonar este pueblo, que llegó, según que consta fehacientemente, á caer sin sentido en una calle pública; y si el dolor, el desengaño y la afrenta le dejaron entonces recordar á sus otros poetas, pudo, al volver en sí, glosar y meditar aquella célebre y filosófica redondilla, que parece escrita en previsión de sucesos tan ordinarios, aunque no siempre tan aparatosos, en el Puerto:
«Aprended, flores, de mí
La que va de ayer á hoy:
Ayer, maravilla fui;
Hoy, sombra mía no soy».

Es cosa muy corriente en este Puerto que hasta se niegue, y sin motivo justificado, el saludo á personas, cuya mano se estrechaba antes como un singular honor; y lo mismo, y con no menor facilidad, sucede a la inversa. Es gente tan maliciosa é inexperta que, cuando hace unos diez años un chico del Puerto, que estudiaba en Madrid Medicina, enfermó con fiebres maltesas y para curarse tuvo que mudar de aires y se fué a su pueblo natal, sus paisanos comenzaron á decir que estaba enfermo con una enfermedad venérea, sin comprender los ignorantes y estúpidos detractores de aquel jó-

Fotografía 358: Segunda escalera. 1922. Firmado a mano por F. Soroa. Tamaño: 9,1 x 5,9 cm.
Fotografía 359: Paseo de Cánovas del Castillo. 1918. Firmado a mano por F. Soroa. Tamaño: 4,8 x 10,7 cm.
Fotografía 360: Paseo de Cánovas del Castillo. 1921. Firmado a mano por F. Soroa. Tamaño: 6,1 x 10,7 cm.
Fotografía 361: Primera escalera. 1922. Firmado a mano por F. Soroa. Tamaño: 9,1 x 6 cm.
Fotografía 362: Paseo de Cánovas del Castillo. 1921. Firmado a mano por F. Soroa. Tamaño: 6,1 x 10,7 cm.
Fotografía 363: Paseo de Cánovas del Castillo. 1922. Firmado a mano por F. Soroa. Tamaño: 6,2 x 10,7 cm.

Resultados 1531 a 1540 de 18670