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recuerdo muy vivo en este pueblo, á pesar de haber muerto el 23 de Mayo de 1883, siendo su entierro una manifestación de duelo tal como no se ha visto ni se ha vuelto á ver en Mazarrón, según dicen los que asistieron á él. Mis tías Bernarda y Cecilia, siguieron habitando su casa de Mazarrón hasta la muerte de la primera, ocurrida el año 1891, en cuya fecha se fué mi tía Cecilia á Murcia á vivir con mi tía Adela.

Además, mi padre, de ilustre solar vargongado?, nació en Cartagena, y fué diputado á Cortes por esta ciudad y senador por la provincia de Murcia, habiendo además desempeñado en dos ocasiones la Comandancia General del arsenal de Cartagena, siendo muy grande su influencia política en y sobre Mazarrón; y solo á su muerte, acaecida el año 1885, fué cuando brotó en el Puerto la hegemonía de la Compañía Metalúrgica, de que luego hablaremos. Fueron muchos los favores que hizo por esta comarca y por sus habitantes, como bien se recuerda todavía.

He hecho todo este historial para hacer er mi arraigo en el Puerto, y que, si bien no soy natural de este, tampoco soy un extraño, y por tanto, poseo elementos para hacer mi juicio crítico de esta población, en la que, sumando todas las temporadas que en ella he residido hasta la fecha (31 de Octubre de 1922) he vivido más 10 años, días más ó menos. Y teniendo además presente que he alternado y tratado en el Puerto siempre y por igual á ricos que á pobres, á las personas más distinguidas de la localidad que á las de clase inferior; y más aún habiendo sido en mi niñez y juventud mis compañeros de juegos y aventuras con preferencia chicos de las clases inferiores (por multitud de circunstancias, entre ellas tal vez la fundamental, la intransigencia hierática con que mi familia ha mantenido siempre en este pueblo el principio aristocrático puro contra los elementos levantados de la nada, nuevos ricos, que decimos ahora, y que daba preferencia al pobre sobre esa clase media pretenciosa, que es la que domina hoy en el Puerto), resultando por esto que conozco al dedillo, dentro de lo humano, la manera de ser y la idiosincrasia particular de este pequeño mundo; y por eso creo pertinente y curioso hacer este estudio, con la posible frialdad é imparcialidad, y juzgando con el conocimiento de causa que se desprende del historial anteriormente expuesto; y siempre teniendo presente que mi cariño hacia este Puerto, donde no he nacido, pero que considero como mi verdadera patria chica, es grande, muy...

Fotografía 14: Vista desde la terraza del faro. 1922. Firmada a mano por F. Soroa. Tamaño: 6,1 x 10,8 cm.
Fotografía 15: Vista del monte desde el faro. Firmado a mano por F. Soroa. Tamaño: 6,2 x 10,2 cm.
Fotografía 16: El monte desde el faro. Firmada a mano por F. Díaz. Tamaño: 7,5 x 5,8 cm.

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Grupo junto al caño del pozo de agua de Garrobo

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...á la vez la hilaridad y la bilis. Cuantas veces han intentando ir á la huelga los obreros de esta población, otras tantas han fracaso, por el más bajuno y servil temor, que, como es consiguiente en estos casos, se traduce en una falta de compañerismo sumamente perjudicial para el prestigio de la justicia y para sus propios intereses. Ha sucedido que hace pocos años se inició, con las grandes alharacas acostumbradas en este Puerto que tan valiente y decidora en la gente... con la lengua, una huelga de obreros en la fábrica de fundición de la Compañía Metalúrgica, y mientras en la puerta de entrada hacían los operarios grandes protestas de unión y de valor, y parecía que iban á arreglar en el mundo entero la cuestión social, conforme se iban separando... iban entrando cada uno aisladamente por las otras puertas, y se ofrecían á los jefes para seguir trabajando en sus labores habituales diciéndoles cada individuo que él por su parte era opuesto á la huelga. Es imposible por lo tanto la existencia en esta localidad de sociedades de resistencia; y no pueden hacer, con este modo de ser, otra cosa los obreros del Puerto más que lamentarse mugerilmente (sic) de males reales y verdaderos que ellos podían remediar y no remedian (por supuesto, cuando ninguna persona de las que les inspira ese ridículo miedo les oye), y reconocer á la postre como acaban por reconocer su invencible cobardía, tan contraría a todas luces al carácter y á los atributos varoniles.

En ninguna parte se explota y exprime al obrero hoy día como en este Puerto, tan digno de mejor norte, si sus naturales variasen de modo de ser. Si en la época presente, y por el flujo y reflujo que la Historia nos enseña, no cabe duda que es el obrero el que trata de abusar, y de hecho abusa, del patrono, en el Puerto siguen las cosas como antes y es el patrono el que abusa del obrero, y de la durísima manera usual y propia de los que también han sido antes pobres y por mil circunstancias, no todas honrosas, han hecho alguna fortuna y se han levantado de la nada. En este particular suceden aquí cosas verdaderamente increíbles, aquí sino se vieran. Se han estado levantando los trabajadores del muelle en plena noche para comenzar su trabajo diario á las 3 de la madrugada terminándolo después de puesto el sol, y cobrar, por supuesto, el jornal ordinario de un día. Al saltar mal tiempo y tener que interrumpir la carga ó descarga poco antes de la hora ordinaria de dejar el trabajo, solo se les abona medio día de jornal; y como saben los obreros que cualquier reclamación se castiga con despótico "boycottage" (dejando de llamar al protestante á otros trabajos similares) se abstienen de recla-

Fotografía 309: Varadero de la playa. 1918. Firmado a mano por F. Soroa. Tamaño: 5 x 10,7 cm.
Fotografía 310: Varadero. Firmado a mano por F. Soroa. Tamaño: 6 x 10,5 cm.
Fotografía 311: La playa. Firmado a mano por F. Soroa. Tamaño: 6,3 x 10,5 cm.

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